Hoja de Coyuntura Internacional, Parte II.
El pasado 20 de julio el Estado Islámico (ISIS) realizó un atentado en la ciudad turca de Suruc, localizada al otro lado de la frontera de Kobane, ciudad siria controlada por los kurdos. En el atentado murieron 32 activistas de izquierda que se dirigían a realizar acciones de solidaridad en Kobane. Este hecho disparó un giro en los acontecimientos de la región.
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) hace tiempo viene denunciando la complicidad del estado turco con ISIS, atribuyéndole entonces la responsabilidad por el atentado. Esto puso fin a la tregua que mantenían desde comienzos de 2013, cuando iniciaron un proceso de negociaciones para terminar un conflicto que ya lleva casi cuarenta años. Inmediatamente después del atentado se produjeron ataques del PKK contra objetivos policiales y militares turcos, tras lo cual el ejército turco empezó a bombardear las posiciones del PKK en el norte de Irak, con un saldo de unos 260 muertos hasta el momento.
A esta nueva escalada de la conflictividad en la región se le suma la decisión de Turquía de involucrarse abiertamente en el combate en Siria, acordando con Estados Unidos la coordinación de ataques aéreos desde bases turcas para crear una zona de exclusión en toda la frontera de Siria con Turquía. Si bien la intención expresa de Turquía es combatir a ISIS, los kurdos consideran que el objetivo es también desestabilizar sus posiciones en Rojava. Estados Unidos decidió defender la posición turca, diciendo que los ataques al norte de Siria no tienen ninguna vinculación con el legítimo combate de Turquía contra el PKK, organización a la que ambos estados catalogan como terrorista.
Los voceros del HDP a su vez han vinculado la decisión de Turquía de intervenir en Siria con un intento de recuperar legitimidad por parte del gobierno de Erdogan. Éste perdió la mayoría parlamentaria luego de que el HDP, partido de centroizquierda que representa a la nación kurda y diversas minorías oprimidas por el estado turco, superara el piso de 10% para entrar en el parlamento. La participación de Turquía en la guerra, junto con la escalada del conflicto con los kurdos, podría generar un rebrote nacionalista en Turquía que pondría a Erdogan en una posición ventajosa para llamar a elecciones anticipadas y recuperar la mayoría parlamentaria, con el objetivo de impulsar una reforma del estado para concentrar mayores cuotas de poder.
Nuestra tarea sigue siendo desarrollar la solidaridad internacionalista con la lucha por la autodeterminación de la nación kurda. El acuerdo reciente de Turquía con EEUU demuestra una vez más que el imperialismo yanqui dará la espalda a los kurdos tan pronto como encuentre mejores aliados circunstanciales para sus objetivos en Medio Oriente. Es por ello que debemos oponernos a la intervención del imperialismo y sus estados cómplices como Turquía, hacer oír la voz de los kurdos que están denunciando sus verdaderos objetivos, y reafirmar una vez más que el único camino para la liberación y la paz en Medio Oriente sólo se conseguirá con la lucha desde debajo de los pueblos contra el imperialismo, el patriarcado y el capitalismo, a la que debemos contribuir con los medios que tengamos a nuestro alcance.
Organización Política La Caldera
Agosto de 2015

