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22 de mayo de 2016

Venezuela en momentos decisivos…


La crisis económica en Venezuela se sigue profundizando, poniendo al rojo vivo la crisis social y política en curso. Mientras la oposición burguesa intenta recuperar terreno por medio del contrabando, el fraude cambiario, el desabastecimiento y el pedido de Referéndum Revocatorio a Maduro, el movimiento popular busca articular respuestas posibles ante una crisis que se cierne sobre sus espaldas.

Al igual que en todo el continente, el ciclo progresista ha tocado su propio techo y la iniciativa, al momento, parece tenerla la oposición burguesa, por derecha.

En nuestra Revista Teórica, en enero, decíamos que, ante el agotamiento económico del chavismo, “el planteo de transición al Estado Comunal deja un piso histórico en la conciencia de masas que puede ser aprovechado por organizaciones revolucionarias para desarrollar una estrategia de acumulación de fuerzas en vista a un cambio revolucionario”. Pero también señalábamos su actual limitación, ya que “las Comunas han podido coexistir con el Estado burgués en Venezuela porque no han llegado a constituir auténticos órganos de poder capaz de reemplazarlo”.
(http://www.lacalderaop.com.ar/2016/02/venezuela-en-momentos-decisivos-un.html)

Cómo articular una estrategia que permita consolidar lo acumulado e ir por más. Por todo. Mientras amplios sectores populares venezolanos (y de nuestro país) cifran la salida de la crisis en el PSUV y en Maduro, desde La Caldera queremos compartir las resoluciones de la reciente Asamblea Regional de Bravo Sur Carabobo, que marca la necesidad de otro camino para superar la crisis.






Sistematización de la Asamblea Regional de Bravo Sur Carabobo.

EL MOMENTO QUE NOS TOCA

El Proceso Bolivariano ha significado un hecho histórico no solo en el país, sino a nivel mundial. La llegada de Chávez al poder, seguido del avance del progresismo en el continente, provocó la revitalización de la izquierda y permitió la recomposición de la idea de construir una alternativa al capitalismo. Sin embargo, hoy el progresismo en América Latina y el Proceso mismo se ven en franco retroceso.

Venezuela vive hoy en día una de las crisis económicas más profundas que le ha tocado. La caída internacional de los precios de las materias prima socava la forma en que el Capital se había dinamizado a través de nuestra historia, haciendo imposible la captación de la renta por una burguesía de por sí improductiva y parasitaria. Esto ha puesto en evidencia el piso sobre el que se levantaba todo lo construido en el transcurso de estos 17 años, la bonanza petrolera; la plata. También la crisis ha puesto de relieve con más ferocidad los mecanismos del capitalismo para bandearsela: la corrupción, el burocratismo y el ajuste económico para desmejorar a la clase trabajadora.

El Gobierno ha sido incapaz de superar el rentismo petrolero y el capitalismo en Venezuela y habría que preguntar si realmente plantea hacerlo. Rápidamente la crisis económica se tornó crisis política y social, en deslegitimación de las instituciones y de la propuesta del Gobierno. Existe hoy un descontento generalizado, la gente se siente golpeada; hay una progresiva despolitización del pueblo promovida por la reducción de la política a la permanencia o no de personajes politiqueros en el poder, con una negativa a avanzar hacía un proyecto emancipador.

Hoy la oligarquía y los explotadores se recomponen a través del contrabando, los negocios ilícitos, el fraude cambiario y con el juego cerrado con los nuevos agentes que se han hecho ricos a costa del desfalco y el robo al pueblo venezolano. Se dibuja al “bachaquero” como un enemigo y sin embargo las colas llevan el rostro de ese pueblo, los ricos no las padecen. Los servicios básicos están en situaciones graves de funcionamiento e infraestructura y no existe ninguna propuesta coherente para solucionar los más elementales problemas que nos topamos en la calle; la investigación científica se ve marginada y las universidades no van a la par de las necesidades inmediatas del país. La administración de lo público es prácticamente inexistente, lo que contribuye a consolidar un ambiente de desgobierno. El Proceso al ser sostenido por los cuerpos militares en lugar de la clase trabajadora, produjo una casta militar con poder y privilegios políticos promovidos durante los últimos años, al punto de volverse descarada e indignante. Hoy el Gobierno firma tratados de extracción minera con transnacionales que solo garantizarán ecocidio y saqueo y sigue manteniendo con dólar preferencial a un empresariado parásito. Todo esto se traduce en votos en contra de los que hoy representan al Proceso Bolivariano, personalidades por demás desgastadas. La supuesta sustitución de importaciones fue una farsa para traer chatarra y fugar capitales, la burguesía no tiene capacidad técnico-científica de elevar las fuerzas productivas. La propuesta de un desarrollo no-capitalista, a través de la alianza de clases para elevar la producción es otra farsa, demostrada.

Ante esto, la derecha tradicional ha venido avanzando en la conquista de espacios y se abre la posibilidad real y casi segura de que tenga una victoria electoral en el marco de un Referéndum Revocatorio. Se puede prever entonces el nacimiento de un nuevo bipartidismo en Venezuela y la posibilidad de que el Gobierno trate de capitalizar desde la oposición, con una propuesta populista enmarcada en el capitalismo. También la dinámica de la crisis puede poner a las puertas de Venezuela un estallido social, una reedición del Caracazo en contra de los embates del capitalismo, la corrupción y la incapacidad, al pueblo trabajador. La caída del Gobierno, implicaría un cambio radical en cómo se han generado las luchas populares hasta el momento y cómo fruto de la urgente necesidad pondría en el debate nuestra capacidad como movimientos populares de capitalizar esa derrota para deslindarnos de la cola del gobierno y construir una alternativa que se proponga la transformación verdadera de la sociedad. La lucha del movimiento popular ha avanzado y esta crisis que nos afecta NO es única de nuestro país, es una crisis mundial. El avance del neoliberalismo en Latinoamérica se ve contrastado por un avance de la socialdemocracia europea y estadounidense, representada en los proyectos como Podemos, Syriza y el Socialismo Democrático de Bernie Sanders. Este proceso que es producto de la crisis de 2008 y que traduce en propuestas políticas lo que comenzaron movimientos como “Indignados” y “Occupy Wall Street”, es un suelo por el que el Pueblo Latinoaméricano ya caminó. Estamos hoy en mejores condiciones para recomponernos y proponer una alternativa que vaya contra la lógica del Capital.

¿QUÉ HACER? EL MOVIMIENTO POPULAR ANTE LA CRISIS

Ante esta realidad Bravo Sur, en debate colectivo con distintas organizaciones, sectores populares e individualidades políticas propone “Puntos generales para la construcción de un programa político nacional”. Documento cuya discusión en asamblea arrojó las siguientes propuestas: 

1) Luchar por la construcción de la unidad programática de las fuerzas populares y de una estructura capaz de direccionar las luchas populares hoy dispersas por todo nuestro territorio: El Partido Revolucionario.

2) Lanzar nuestra propuesta alternativa, construida en colectivo para darle respuestas a las necesidades que padecemos como pueblo. Ser expresión de las necesidades reales y concretas que tenemos y dar propuestas sensatas y coherentes para su solución, tanto a nivel organizativo, como económico y social. Propagandear en campaña constante esa propuesta en construcción. Combinar el trabajo de las redes orgánicas populares con las redes sociales vía internet construidas desde la izquierda con este propósito.

3) Avanzar en la construcción de una política de masas que aglutine a los sectores de lucha que existen en la calle: Sindicatos, gremios, comunas, federaciones obreras y estudiantiles, Frentes de educadores, OBE, centros de investigación, mujeres, destacamentos de propaganda y fundos campesinos. Con un método organizativo para su articulación y lucha conjunta.

4) En el caso de un estallido social, promover Asambleas Populares en todo el país, con presencia de calle, agitación y discusión colectiva.

5) Llevar una investigación de los procesos productivos, de distribución y comercio. La clase trabajadora debe manejar esa información, para poder concretar el control obrero. Para esto crear instancias orgánicas que vinculen a los obreros técnicos (ej.: ingenieros, químicos, agrónomos, docentes) con los obreros fabriles.

6) Movilización y lucha en la calle por nuestras reivindicaciones como clase. Reavivar la agitación y la toma de la calle como nuestros métodos de lucha.

7) Emplazamiento directo a las políticas desacertadas del Gobierno y del desfalco de los explotadores y el juego cerrado de la corrupción y de la burocracia. Con esto deslindarnos de la politiquería,  recuperar la autonomía y la capacidad de autogestión del movimiento popular, en contra de la institucionalización de la lucha.

8) Construir un discurso nuevo y fresco que permita llegar a la gran mayoría del pueblo. Eso implica poner una distancia con las propuestas desacertadas y dar a cambio propuestas que digiera el pueblo, propuestas técnicas capaces de ser implementada en áreas como la salud, industrialización del petróleo, entre otros.

9) Mantener y defender los espacios que el movimiento popular haya conquistado como bastiones de lucha y trincheras para la organización popular.

10) Retomar el internacionalismo proletario, establecer relaciones con distintos países para comprender de manera amplia la lucha.

11) Profundizar la investigación científica sobre la realidad venezolana para nutrir las propuestas de cómo y a través de qué medios construiremos esa sociedad distinta. ¿Cómo se ejerce el control obrero? ¿Cómo organizar la producción?, ¿cómo organizar los sectores populares dentro de esas nuevas dinámicas?, ¿cómo sembrar el petróleo para superar el rentismo desde una alternativa anticapitalista?

12) Socializar el Capital Financiero es una necesidad. Estudiar cómo hacerlo, con qué herramientas.

13) Construir redes de abastecimiento popular cómo táctica para sobrellevar la crisis y el desabastecimiento.

14) Apropiarnos del arte, la ciencia y la técnica militar. Hacer inteligencia social, trabajar el asunto de la información y el manejo de la informática y el internet como herramienta de lucha.

15) Profundización sobre el estudio de bienes nacionales, producción en Venezuela desde términos geográficos. Cómo no solo tomar, sino ejecutar y mantener el poder.



¡ALIMENTOS, PRODUCCIÓN Y DIGNIDAD!

PUEBLO DIGNO QUE LUCHA Y PRODUCE!



Carabobo, 16 de Abril de 2016

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