Ante la convocatoria a una Marcha Federal por parte de la CTA de los Trabajadores, conducida por Hugo Yasky junto a otras organizaciones contra el ajuste, el grupo Socialismo Revolucionario ha sacado una declaración que consideramos aporta a un diálogo constructivo con esa iniciativa y los sectores que la promueven. Compartimos al final del articulo algunos comentarios a la declaración, enfatizando aspectos que consideramos centrales desde nuestra perspectiva.
El fallo de la Corte y la lucha contra los tarifazos y el ajuste en curso:
Forjar desde las bases la unidad para la lucha con una política de independencia de clase
Por Socialismo Revolucionario
El reciente fallo de la Corte Suprema configura una suerte de “diagonal promedio” al juego de presiones de todo tipo: situación objetiva económica, empresas del sector gasífero, otros sectores empresariales, Gobierno, oposición política burguesa, manifestaciones populares de resistencia a los tarifazos, etc. Cualquier lectura unilateral sobre este fallo caería en un error.
Lejos de ser una “victoria popular”, o que “profundice la crisis política”, estamos ante un escenario institucional que busca legitimar los tarifazos en curso. Las AUDIENCIAS PÚBLICAS no son vinculantes, y el gobierno, así como las empresas privadas que explotan el negocio gasífero, buscarán refrendar el esquema de extracción y distribución vigentes, ajustando las tarifas.
Nótese que el fallo convalida el perfil privatizado y capitalista del sector gasífero, cuya tasa de ganancia permanece intocablemente respetada, sea que se subsidie desde el Estado, sea que se aumenten las tarifas.
Luchar contra esa naturalización del capitalismo como sistema es fundamental a la hora de considerar la energía en general y el gas en particular como BIEN SOCIAL, que debe ser estatizado bajo control de los trabajadores y de los usuarios.
Pero al mismo tiempo, el escenario mismo de las audiencias públicas, y el hecho que un sector importante de los damnificados por los tarifazos haya sido excluido (nos referimos a las PyME, y también a los pequeños emprendimientos comerciales no residenciales), plantea la posibilidad de profundizar la movilización y participación popular.
Tomar como caja de resonancia estas audiencias, intervenir dentro de lo posible en ellas, movilizar en torno a su realización, significa canalizar la participación desde las bases con un planteo independiente y de lucha contra el juego institucional que el Gobierno y la oposición patronal pretenden.
¿La reciente unidad de la CGT significa la unidad que necesitamos los trabajadores?
El pasado 22 de agosto las tres fracciones de la burocracia sindical, lideradas por Caló, Barrionuevo y Moyano, se unificaron. Participó de este Congreso también la Corriente Federal, liderada por el dirigente bancario Palasso, quien fue excluido de la conducción por haber planteado la necesidad de un paro nacional contra el ajuste de Macri.
De hecho, la flamante CGT no resolvió ningún plan de lucha, a pesar de admitir en su comunicado el agravamiento de todos los parámetros socioeconómicos, que perjudican a los trabajadores que (MAL) representan: aumento de la desocupación y la precariedad laboral, caída del salario, y retroceso en la accesibilidad a lo esencial: gas, luz, vivienda, salud, educación. Sin ser directamente macristas (ese lugar quedó reservado al Momo Venegas, dirigente de UATRE, que no participó del Congreso), la burocracia de estos “gordos” expresa una línea de conciliación con el régimen, especialmente a partir de que Macri ya acordó con ellos el manejo de los fondos de las obras sociales. Evidentemente, esta CGT no es hoy un canal (ni siquiera deformado) que pueda ser aprovechado por los trabajadores que se quieren movilizar.
La Marcha Federal es una oportunidad para dar un salto en la resistencia al ajuste
Las distintas manifestaciones de resistencia al ajuste fueron, hasta ahora, limitadas, tanto en su masividad como en su extensión nacional.
Las multisectoriales contra los tarifazos jugaron un papel importante, así como diferentes luchas sindicales. Al escribir esta declaración, se está desarrollando un gran paro nacional docente, que abarca todo el país, y todas las modalidades y niveles.
Una de las razones fundamentales por las que fue débil la resistencia es que el pueblo trabajador no logró labrarse un camino de lucha independiente de la pugna interburguesa que que domina la situación política: El gobierno actual usa y abusa de “la herencia” para justificar su política antipopular, fogoneando la acción judicial contra la corrupción (¡real!) que se desarrolló bajo el kirchnerismo.
Éste, como si la memoria no existiera, presenta las cosas como si la desocupación y la caída del salario hubieran empezado el 10/12/15. La famosa “GRIETA” opera como un factor divisionista de los intereses del pueblo trabajador. En verdad, lo que hay que reiterar es que entre los distintos gobiernos que ejercieron y/o ejercen el poder bajo este régimen político (macristas, kirchneristas, otros peronismos como De la Sota en Córdoba, “socialistas”, radicales, etc.), existe la CONTINUIDAD Y LA COHERENCIA de defender al sistema capitalista en su conjunto. Un ejemplo contundente es la explotación del negocio del gas: el circuito privado capitalista, desde la boca de pozo y/o la importación, hasta la red domiciliaria, no es cuestionado por ninguna de las fracciones patronales, oficialistas u opositoras.
En este contexto político en general adverso, está convocada LA MARCHA FEDERAL. Las columnas de todo el país (NOA, NEA, CUYO, SUR) confluirán el 2 de septiembre en la Plaza de Mayo, coincidiendo con un ya convocado paro nacional docente, y seguramente, de otros gremios que se irán sumando. Sin ignorar los intereses políticos de su convocantes, lo fundamental es que es una gran oportunidad para desarrollar en las ASAMBLEAS DE BASE la participación activa en la marcha, no sólo por los correctos puntos generales (reapertura de las paritarias, contra los tarifazos, contra los despidos), sino sumando las reivindicaciones sectoriales y/o regionales postergadas.
La MARCHA FEDERAL invita a privilegiar la MÁS AMPLIA UNIDAD, y está claro que van a contramano de la historia todos aquellos que se marginen de esta oportunidad para la masiva participación popular, sea desde las mezquindades sindicales o políticas, sea desde un sectarismo incorregible.
La construcción de la resistencia al ajuste requiere que TODOS pongamos el cuerpo, que TODOS pongamos MANOS A LA OBRA.
Socialismo Revolucionario
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Un aporte desde la Organización Política La Caldera...
Desde La Caldera coincidimos en que la CSJ convalida con su fallo la estructura privatizada del sector gasífero. Ahora bien, acordando con la necesidad de no caer en un análisis unilateral y observando esa “diagonal promedio” que marca la declaración de SR, debemos señalar que el fallo le marca la cancha al Poder Ejecutivo Nacional al exigirle que convoque a audiencias públicas y que regule las tarifas según un criterio de razonabilidad, convalidando una tasa de ganancia que tenga como referencia la tasa de ganancia de otras actividades económicas.
Al mismo tiempo las audiencias públicas, que exige el fallo, son un campo en el que se disputará la legitimación del tarifazo y la institucionalidad vigente versus la emergencia de un protagonismo popular que vaya haciéndose valer frente a aquellos.
Vemos en tal sentido que el fallo va en línea con lo que en algunos países europeos llaman un “neoliberalismo social de mercado”. Sin duda si el gobierno de Cambiemos ha aceptado cumplir con este fallo, ello obedece a que el fallo está respaldado no sólo por la CSJ, sino por un nuevo bloque de fuerzas que se va conformando de a poco y en medio de numerosos choques que se vienen dando.
Coincidimos también en que hay una continuidad en la estructura privatizada de la energía, aunque señalamos que es evidente una diferencia -de este gobierno con el anterior- en torno a la política de subsidios. Destaquemos que los subsidios cumplieron varios objetivos paralelos: financiaron a empresas privadas de la energía (tanto transnacionales como empresarios “amigos/socios” del kirchnerismo) y le dieron cierta competitividad a la producción local, así como fortalecieron la capacidad de compra popular y el mercado interno. Estos objetivos cruzados hacen necesario superar una visión simplista de subsidios sí, subsidios no.
En cuanto a la unidad e la CGT, coincidimos en la crítica a las cúpulas de la misma. En el corto plazo tampoco vemos que esos sindicatos sean canales para la resistencia, aunque remarcamos que ello no quita que sea indispensable la organización en el lugar de trabajo, con la máxima unidad posible para la lucha. En el corto plazo, por tanto, el sector más dinámico de la resistencia seguirán siendo sectores ligados a los estatales, desocupados, cooperativistas precarizados, empresas recuperadas y organizaciones sociales en general. Las dos CTA, las multisectoriales y frentes de lucha de movimientos de desocupados y ultra precarizados sí son organismos de masas donde podemos empujar en lo inmediato el frente único de lucha. En definitiva debemos seguir impulsando la unidad para luchar. En este marco es importante referenciar una política de independencia de clase, por ejemplo con actividades diferencias de las corrientes que impulsamos esta política, siempre y cuando ello no se convierta en un factor de traba y divisionismo del movimiento de masas.
La resistencia al tarifazo, por su parte, debe servirnos no sólo para frenar la transferencia de recursos hacia el capital concentrado, sino también para construir otra política energética, lo que requiere construir poder como movimiento popular para poner la energía como un bien social común, lo cual necesita a su vez una gestión pública colectiva. Esto no es algo que tenga sentido pedírselo al macrismo ni al kirchnerismo, pues estos tienen otros objetivos y otra política. Eso es algo por lo que debemos pugnar por medio de la construcción de un movimiento de masas real que lo impulse. Un movimiento popular en el que hayan trabajadorxs del sector, organizaciones de usuarixs y especializadas en el tema y organizaciones sociales de todo tipo.
Esta política científica, tecnológica, popular tiene una base material, histórica, sobre la cual ser diseñada y promovida. Hay numerosas y variadas experiencias públicas de participación en torno a la energía y a otros bienes comunes.
Está en nuestras manos construirlo y llevarlo adelante.
Organización Política La Caldera