¡LIBERTAD PARA BELÉN!
El pasado mes de mayo una joven tucumana, quien habia sufrido un aborto espontaneo, fue condenada a 8 años de prisión por “homicidio doblemente agravado y por alevosía”. Con una velocidad rara veces vista, en menos de 24hs, aun estando internada por el legrado que debio practicársele, fue detenida, judicializada y encarcelada, esto ocurrió el 21 de marzo del 2014. Mientras que femicidas y genocidas esperan sus juicios en libertad, a Belén la condenaron de ante mano sólo por ser mujer y pobre.
Dos meses después, en la Ciudad de Buenos Aires, el 28 de junio la Jueza en lo Criminal de Instrucción n° 16 Laura Graciela Bruniard sobreseyó a una mujer y a dos médicas de un centro de salud de CABA, que la asistieron para que se realice un aborto no punible (ANP). Considerando que el embarazo podría ser resultado de un abuso sexual y que su continuidad pondría en peligro la salud mental de la mujer, ella vivía en un contexto de violencia de género.
La causa fue iniciada por la pareja violenta de la mujer a comienzos del 2015, la fiscalía que intervino, considero que había habido un delito, pues a su criterio no corría riesgo la vida física de la mujer, por lo que decidió imputarlas.
Hay que recordar que en Argentina el derecho a realizarse un aborto, es un delito que se encuentra tipificado por el Código Penal. Salvo las excepciones establecidas en el Artículo 86 Inciso 1 y 2, que consideran un ANP cuando corre peligro la vida o salud de la madre, o si el embarazo fue producto de una violación. En el 2012 se dictaminó el fallo FAL, que fue la máxima expresión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que establece la correcta lectura del artículo 86, estableciendo los alcances de los permisos para abortar en la Argentina.
Este fallo como los tratados internacionales a los que el Estado Argentino adhiere y que tienen rango constitucional, así como también la definición de salud como un concepto integral que tiene la OMS fueron utilizados en el fallo que sobreseyó a la mujer y a las médicas, ya que son normativas que se encuentran vigentes y deben ser acatadas, tanto por el poder judicial como por los efectores de salud del estado.
Sin embargo esta no fue la suerte que corrió Belén, tampoco se tuvo en cuenta que no hubo ninguna prueba que la vinculara con ningún delito. Lo que opero de manera brillante fue el prejuicio moral sobre al aborto, y la necesaria sanción que quisieron ejercer la triada médico-policía-juez para mandar un mensaje a la sociedad: si sos mujer y sufriste un aborto sos una asesina. Desconociendo por completo, el derecho que cada mujer y persona con capacidad gestante tiene de decidir sobre su propio cuerpo.
Lejos de dejar sola a Belén, se movilizaron en todas las ciudades del país y del mundo, cientos de personas que claman por su liberación y exigen la legalización del aborto. También fue presentado el proyecto de ley el pasado 30 de junio, con el apoyo de 350 organizaciones sociales, gremiales y políticas y las firmas de 34 diputadas y diputados pertenecientes a la mayoría de los bloques políticos (FpV, UCR, LdS, PS, PRO, UNA, FIT, entre otros).
A nivel internacional el pasado 15 de julio, el Comité de DD.HH. de la ONU incitó al Estado argentino a revisar “el caso Belén” para que tome medidas y se concrete su inmediata liberación en virtud de las violaciones que se cometieron a estándares internacionales de derechos humanos.
Macri y su No al aborto.
Cuando fue consultado el Presidente Macri en una entrevista sobre la situación de Belén y la necesidad de legalizar el aborto, su respuesta fue que es un tema delicado, y que los casos particulares como “este” lo llevaban a él reflexionar. Sin embargo, considera que “acá lo importante es defender la vida.” Se le consultó sobre las vidas de las mujeres que mueren por aborto mal practicado, y respondió que si viene existen protocolos que cumplir, “debemos reconocer el valor de la vida como un elemento central entre nosotros.” Luego de la contestación displicente y evasiva, se le pregunto concretamente “-Entonces despenalización del aborto durante su gobierno no, ni pensarlo.” Contesta sincera y enfáticamente que NO.
Ante esta situación, es preciso continuar apostando a los espacios que existe como la Campaña por la Legalización del Aborto y la Campaña contra las violencias hacia las mujeres, espacios que coordinando ante cada ataque nos permite construir y avanzar de manera conjunta y fortalecida. Denunciando el vaciamiento que el macrismo viene haciendo con los programas sociales, que pretende sustituir con ONG privadas que sostienen que la abstinencia es el mejor método para prevenir embarazos y enfermedades. Para que se respete nuestro derecho a elegir si queremos embarazarnos, o si queremos interrumpir una gestación; nuestro derecho a una vida sin violencia ni de las parejas, ni de los médicos, policías y jueces.
Por todo esto, la única salida es salir a calle y seguir peleando por nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. La mujer decide, la sociedad respeta, el Estado garantiza, y la Iglesia no interviene.