Durante el primer año de gestión macrista podemos observar una serie de continuidades en materia de políticas hacia el movimiento de mujeres y la comunidad lgtttbiqp.
En su primer año de gobierno, Cambiemos ha montando su política hacia las mujeres y la comunidad LGTTTBIQP sobre algunas referencias del movimiento feminista, como el caso de Fabiana Tuñez, cara visible de la Casa del Encuentro y actual presidenta del Consejo Nacional de la Mujer, intentando disimular así la orientación conservadora y reaccionaria de gran parte de su staff politico.
Así también pretende pasar el ajuste sobre el sector, con el vaciamiento de recursos y personal de múltiples programas, una tendencia que se había iniciado hacia finales del anterior gobierno y se asentuó definitivamente con el ascenso de Macri a la presidencia.
El modelo que propone Cambiemos, y que encarna la figura de Tuñez, implica la tercerización de las políticas públicas en ONG´S, el reforzamiento de los estereotipos de género y la profundización de la precariedad laboral. Ejemplo de ello es el programa implementado desde el Ministerio de Desarrollo social en vinculación con L´Oreal París.
Los aumentos en el monto de la asignación del programa "Ellas Hacen", y la incorporación de trans y travestis como destinatarias del programa, es un paliativo que no cubre ni una tercera parte de la canasta básica familiar. En números, con 22 dias de trabajo el estado paga un total de $ 3.430 y la canasta básica familiar ronda los $ 13.000, colocando a las beneficiarias, mujeres, trans y travestis en una situación de vulnerabilidad económica que impide el desarrollo de una vida autónoma y libre.
En esta coyuntura de ajuste y aumento de tarifas, las mujeres que viven en contextos de violencia de género carecen de posibilidades de independizarse del vinculo con el varón violento, sobretodo cuando tienen hijxs a su cargo.
Un análisis más acabado de la situación de precariedad económica debe tener en cuenta dos elementos más. Por un lado la brecha salarial de género, y por el otro, los trabajos domésticos no remunerados.
Según el INDEC en los empleos registrados, el salario de las mujeres es en promedio un 27 % menos que el salario masculino. El escenario se agrava en los empleos no registrados, en donde la brecha salarial femenina es de un 40 % menos que el de los varones. Estos trabajos en negro, no cuentan con garantías laborales y suelen ser peor remunerados.
Respecto de los trabajos domésticos no remunerados, el 90% de las mujeres realizan las tareas domésticas mientras que la participación de los hombres apenas supera el 50%. 6 de cada 10 mujeres argentinas que trabajan fuera del hogar, todas ellas deben realizar las “tareas hogareñas” al regresar a su casa comenzando de esta manera una nueva jornada de trabajo de manera gratuita. De hecho hay estimaciones que indican que las mujeres trabajadoras dedican más tiempo a las tareas domésticas que un varón desocupado.
Desde la infancia, se educa a las niñas en actividades destinadas al cuidado y la reproducción de la vida social, enseñando que las tareas domésticas y la crianza de lxs niñxs son parte constitutiva de la identidad feminina, confundiendo trabajo doméstico con amor e instinto maternal. Esta educación capitalista y patriarcal nos forma para el trabajo gratuito destinado a garantizar las condiciones de desarrollo de los sectores “productivos”, a través de la ideología del sometimiento del cuerpo femenino.
¡Hay que dar vuelta el tiempo como la taba, la que no cambia todo, no cambia nada!
En anteriores articulos señalamos que el macrismo, en tensa alianza con el Vaticano, nos quieren encerrar en el closet y en nuestras casas. Las masivas movilizaciones del Encuentro de Mujeres de Rosario y la ocurrida durante el Paro del 19 de Octubre, nos dicen que cuando se hallan hermanxs con las que luchar, adentro no se vuelve más. El dolor se hizo rabia organizada, y desde aquellos días, es notable como cientos de mujeres denuncian en las redes sociales los encuentros que tuvieron con varones violentos (muchos de ellos movilizados hipócritamente durante el Paro de Mujeres).
Visibilizar el dolor, y unirse para sobrevivir de manera colectiva a la violencia heterocapitalista es la única salida. A la brecha salarial de género la derribamos luchando por mejores condiciones laborales con la organización sindical. La doble jornada laboral la derrotamos reconociendo que las tareas domésticas no remuneradas no deben ser responsabilidad exclusiva de las mujeres, que deben ser socializadas y remuneradas, porque esas tareas eproducen y sostienen al sistema capitalista y patriarcal que nos explota dia a dia, contra el que seguiremos combatiendo en las casas, en las camas y en las plazas.
